diario

MENOPAUSICA

Una vez más volviendo a casa, vivo en el centro, he visto un hombre ya grandecito, tendría al menos 35 años, que prácticamente se ha puesto a mear a mi paso y cuando reconozco que, harta ya, que todo la calle Segovia y alrededores huela a pis y a vómitos, me he vuelto y le he dicho algo tan sencillo como: “ meas en la calle como los perros“ él rapidamente se ha girado con intención de pegarme!, pero al verme mujer, sola y no una pipiola y no poderme dar un puñetazo su cólera se ha traducido en una sola palabra: “ MENOPAUSICA”. A mí, su pretendido insulto, me ha dado la risa y eso le ha descolocado tanto que su compañero ha tenido que salir en mi defensa pues ya estaba modelo lengüita entre los dientes, puño en alto y babeando. Ahora de vuelta a casa y en este momento que tanto se habla del machismo en el lenguaje me he dado cuenta que, hoy, hay una forma insultar que tiene que ver más con la edad que con el sexo, aunque si eres mujer es más fácil agredirte. A un hombre como mucho le llaman “viejo” o “chocho” pero para cualquier mujer que aparentemos o tengamos más de 50 años es mejor que estemos calladitas y sigamos en la línea de “invisibles” porque si una a mujer de esa edad se nos ocurre expresar una crítica o pretender un mínimo de educación en un ámbito público es porque ya no estamos en edad de procrear, somos gallina vieja y por eso tenemos peor humor y eso es motivo suficiente para que cualquier “machito” se permita humillarte. Si eres más joven es porque “estas mal follada” o “tienes la regla”. Me pregunto si hay algo de envidia ancestral con este tema pues si nos fijamos todo tiene que ver con la maravillosa posibilidad que tenemos las mujeres de parir y crear vida. El tipo era bajito, flaco y estaba borracho pero había que ver como se ha crecido llamándome “menopáusica “a gritos. Yo, después de la risa, le he llamado “calvo”, es que lo era y sigo viva de milagro. Otros chicos que pasaron tuvieron que sujetarle porque iba directo a por mi que estoicamente aguante sin moverme del sitio . No quisiera que esto quedara en una anécdota. No es despreciable ni ser mayor (a partir de los 50 parece que ya no molamos) ni pretender algo tan lógico como un mínimo de normas de convivencia. Ahora parece que poner los pies en cualquier asiento público, hablar a gritos en público o enterarnos de todo lo que debería quedar en el ambito privado de una conversación telefonica !maldito móvil y sus coberturas ¡, mear en la calle por costumbre, gritar a la salida de cualquier garito a las tantas de la mañana ; ” los vecinos que se jodan no haber vivido en el centro”, pintar en cualquier puerta o muro: “es el arte urbano”, prácticamente tener sexo en público o ir rayando los coches aparcados con la llave, actos todos cercanos al vandalismo no pueden ser puestos jamás en cuestión pues forma parte de ser “ moderno o actual” y yo francamente, últimamente me acuerdo de un famoso slogan del 68.Era un cría en uniforme pero me acuerdo “ Paren el mundo que me bajo”.

laura cepeda