laura cepeda

A estas alturas escribir porque soy actriz me resulta tan extraño como explicar porque soy morena y de ojos marrones. Es algo que está ya en mi ADN y en este momento de mi vida, ser cómica, pertenecer a este oficio, es como saber montar en bici: nunca se olvida aunque pases mucho tiempo sin poder subirte en una.
Ya no importa quien eligió a quien. Si yo a este oficio o este oficio a mí. O si durante estos últimos años-visto que mi plan B se convirtió en mi plan A- he ido en bici menos de lo que me hubiera gustado. Lo que importa es que cuando entro en un teatro vacio y oscuras me siento en casa y me entran ganas de bailar de la alegría. Que me encanta reconocer, como mi tribu, a unos cuantos técnicos con los que he trabajado y aun siguen en la brecha y a muchos más compañeros. Que sigo soñando que se me olvida un texto en medio de una función (una clásica pesadilla entre los actores) y que aun no se cual es mi personaje favorito, ni para hacer en un futuro, ni de los que he hecho, porque hay tantos y tantas historias por entender.
Lo importante es que sigo siendo de éste oficio, hoy por hoy, tan vapuleado y mal entendido pero siempre necesario, vivo y mágico. Oficio que me ha permitido viajar mucho y lejos, contar y escuchar historias, leer y leer y no parar de leer ,intentar ponerme en el lugar de los demás, estar aprendiendo siempre algo nuevo pero sobre todo me ha dado el gran placer de la reflexión que te otorga el teatro y que a veces te hace sentir mejor persona.